Una de peseros.
3 05 2008
Los peseros, esas personas que muchos vemos casi todos los dias, los que tan amablemente cumplen su funcion de transportarnos a nuestros destinos a cambio de una modica cantidad de dinero, y los cuales en su cabeza solo cabe una sola cosa cuando conducen: nuestra seguridad.
Y no obstante con eso, aun tienen que pasar por penosas situaciones que nosotros mismos les provocamos a esas adorables personas.
Como ocurrio esta mañana.
Iba camino a casa soportando los brincos de la unidad (no es culpa de ellos, solo son los amortiguadores) escuchando musica y viendo por la ventanilla.
De rato se sube un chavillo, creo que era de secundaria. Pero un su tenis traia un recuerdo de un perro que andaba por la calle y el cual las ganas pudieron mas que el.
Se apreciaba claramente como el piso se manchaba de cafe, despidiendo un olor solo comparable con aquel cuando vas a ”pensar” un rato al excusado, cuando cambias a tu hermanito (hijos tambien pueden ser) o cuando pisas un recuerdo de un perro que andaba por la calle y al cual las ganas pudieron mas que el.
Observaba yo como el pesero le decia algo, pero yo estaba escuchando musica, asi que no lo escuche.
De inmediato vi al pesero sacar un rollo de papel y pense que amab;emente lo iba a limpiar… pero no! Ja, ja, ja (risa macabra).
Puso a limpiar al pobre niño.
Ahi tienen al huerco limpiando el piso y arrojando el papel por la puerta (ahora ya no se que es peor), mientras la unidad avanzaba.
Al terminar no le quedo de otra mas que mover la cabeza como negando algo y sentarse de nuevo a disfrutar el recorrido a casa.
A veces me dan ganas de irme caminando a casa…
Pero bueno, de amables y educados no tendran mucho (solo unos cuantos, pero casi nada) pero tendremos que subir de nuevo a ese transporte de deporte extremo llamado pesera, microbus o como le digan.
Ya vere que pasa despues.
Saludos.